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vetusta morla cierra la gira de Mapas en Madrid acompañados de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia.

  |   Vetusta Morla

 

La banda se despide el 27 de octubre en el Circo Price con un recorrido por los itinerarios emocionales y musicales por los que les ha llevado su segundo álbum, mezclando tres formatos diferentes: acústico, eléctrico y sinfónico. Las entradas para los dos pases que se realizarán, a los que está permitida la entrada a menores, se pondrán a la venta este viernes.

 

El próximo 27 de octubre vetusta morla quema en Madrid la última etapa de Mapas, su segundo álbum. Después de un año y medio de gira, se cierra un ciclo en el Teatro Circo Price, ocasión para la que han diseñado un espectáculo que reúne todas las mutaciones musicales que han experimentado en este tiempo.

Tres formatos diferentes se sucederán sobre el escenario. En primer lugar, se reducen las canciones a la mínima expresión para luego vestirlas de nuevo con un ropaje sonoro distinto, un ensayo de sobriedad que vetusta morla practicó en febrero en su gira por teatros. Al mismo tiempo se presentarán también canciones en su encarnación habitual, eléctrica y energética.

Además, habrá una muestra del encuentro de rock y clásica que en mayo reunió a la banda con la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia en una iniciativa en favor de la rehabilitación del Conservatorio Narciso Yepes de Lorca, inutilizado tras el terremoto que sufrió esta localidad el pasado año. La orquesta al completo estará presente para revivir la que ha sido una de las experiencias centrales de la banda esta temporada. Una experiencia de cooperación a través de la música que, más allá de su valor artístico, ha conseguido resultados positivos reales para el Conservatorio de Lorca y ha generado una corriente empática entre personas diferentes y músicos de procedencia muy distinta, algo que se antoja muy necesario en los días que vivimos.

De esta manera, Mapas y sus creadores vuelven al lugar del que salieron. Éste es un disco concebido en su mayoría en un contexto doméstico, escrito en ese tránsito entre el regreso a casa y el retorno del anhelo de partir de nuevo. Y ahí es justamente donde vuelve ahora, al momento de intercambiar su fuego por palabras. Y como muchos hacen después de un viaje, nos encontramos a vetusta morla guardando los souvenirs de su periplo en una cajita. Repasando la colección de planos de calles desconocidas, tickets del metro de una ciudad lejana, panfletos de museos, posavasos de cervezas exóticas, fotografías y postales. Recuerdos de 18 meses rodando no sólo por España, sino también por Argentina, México, Inglaterra y Estados Unidos. Recuerdos, al fin y al cabo, de una historia insólita, que más allá de reconocimientos, galardones y recuentos de ventas, es el fruto de un amplio esfuerzo colectivo que ha golpeado con una excepción el rostro de la regla.

La caja de souvenirs de vetusta morla se llenará en una noche con todo aquello que merece escapar del olvido, con todo lo que queda atrás pero que, al mismo tiempo, será también parte del equipaje de su próxima odisea.